viernes, 2 de agosto de 2013

Te gesté en mi vientre mariposa infinita. Nueve meses, tu espera y entonces abracé tu cuerpo frágil cual silfide y te arrullé en mi pecho.
 Te amé desde que supé que vendrías a cambiar mi vida, te anhele desde la eternidad, romanticismo, hadas, un bosque donde pedí que llegaras a mi, así infinita, Farfalla, piú bella  ragazza, Farfalla vola.
Mi mariposa, la que amo, la que siempre espere sentada en el bosque  de Bayreuth.

Qué mejor regalo de cumpleaños!!

A casi mes y medio del accidente, la vida me enseñó lo que significa vivir, le doy gracias por seguir aquí aprendiendo a caminar de nuevo, tropecé, me levanté, herida y confundida. Un día antes de cumplir 30 años, asistí al Centro de Investigaciones Estética en el Patio de los Ángeles, enconntré entre los archivos del Teatro Degollado, información sobre los Festivales poéticos de 1933 organizados por el PNR, me enloquecí al ver las maravillas. Hoy el aire irradia mi vida, una gitana me entregó un amuleto, creo la realidad más objetiva empieza a sonreirme, fué darle vuelta a la hoja, e iniciar a redactar la nueva, quizá quemar un viejo capítulo, dolió demasiado, pero hasta que no te vez tirada en la calle aprendes el verdadero sentido y a comprender quienes son las personas que te aman. Soy feliz, libre, al menos así me siento.
Siempre me acompañará una mariposa que gesté en mi vientre, mis libros, y mis historias reales, inciertas, creíbles, pero me gusta soñar, creo que el verdadero sentido es encontrar o escuchar las sonatas que posiblemente vendrán  a acompañar mi danza cuando mi verdadera  realidad sea la que he estado soñando.