lunes, 4 de enero de 2010

Un cuento para farfalla.

Farfalla en farfallandia.

Dedicado a "La Farfalla"

Erase una vez, hace miles de años luz, cerca de las altas montañas y los valles italianos, existía una bella princesa llamada “Farfalla” cuyo nombre designaba “mariposa”. Muchos habitantes de aquella civilización creían que el significado de un nombre tenía mucho que ver en la persona, y que tarde o temprano caería cualquier hechizo.
“Farfallandia” era una ciudad llena de flores, lavandas, zanahorias, mucha vegetación, que hacía sentí a la humanidad fresca y natural. Pero cierta mañana, la princesa Farfalla amaneció convertida en mariposa, llena de colores rosados, amarillos y rosas, amaneció con un par de alas azules y brillosas. Farfalla al darse cuenta salió en busca de la respuesta. Ella creyó que quizá bebiendo el polen de aquellas hermosas lavandas su hechizo cambiaría, pero esa extraordinaria sensación no sólo era en ella, sino que farfallandia también poco a poco entraba en crisis.
- Cómo podré beber el polen de lavandas, sí cada día ellas mueren. Ya no tienen el perfume, las flores se están secando, y si ella ya no respiran yo también moriré y también la aldea.
- Farfalla voló y voló, triste, cansada. Sus alas estaban rotas. Necesita descansar y no pensar, en algún momento su aldea iba a estar como antes. Sin darse cuenta llegó a la comunidad de conejos:

Y está mariposa rara? Pregunto el señor conejo.
- Es una mariposa que ha quedado destruida, quizá por el hechizo que cayó en la aldea, pero qué habrá pasado con el príncipe Ngehlot , nadie sabe de su paradero.

Farfalla sorprendida:
-Señor conejo tan sólo pido un poco de piedad. Yo soy una princesa transformada en mariposa, necesito recuperar mi aldea y su vegetación. No hay lavandas, ni flores, ni vegetación. Incluso sus zanahorias están en extinción.

-No. No, no…. Usted es la culpable de esto señorita. Váyase de aquí, afirmo el señor conejo. Pero Farfalla no entendía. Ella sólo tenía hambre:
-¡Déjenme probarlas! Tengo hambre, no pretendo hacerles daños, sólo quiero comer!


Pero inmediatamente después cayó una zanahoria gigante, y anaranjada. Farfalla intentó comerla, pero no la dejaron.
¿Y de esta, tampoco me van a dejar probarla? Preguntó.
El señor conejo refunfuñeando:
¡Creemos que usted nos quiere envenenar

Al caer la noche, Farfalla debajo de un árbol escuchó un ruido extraño, su sorpresa fue ver caer una nave espacial y un astronauta desubicado que no encontraba la dirección:

-Usted tiene la culpa. No sabe cuál es la situación, desapareceremos del mapa, lárguese de dónde vino!!.

Llorosa debajo de los arbustos secos, Farfalla quedó dormida, para despertar fresca e iniciar su recorrido:
-Tengo que salvar mi reino, no es justo que por mi culpa se este extinguiendo todo. Me lanzaré al ataque iniciando mi recorrido. Voló motivada por esos aires de junio, motivada por que ya era verano, la primavera había sido la crisis de todo, pero el verano prometía días venideros. Y quizá el próximo otoño la situación seria distinta.

Junto al río, escuchó las faldas y las cadenas de una bruja gitanesca, hechicera” Gitana” Una mujer regordeta y descuidada. Se animó a ella, cubriéndola con aquel manto espiritual;
- Farfalla, sé quien eras, has venido hasta aquí por la necesidad de salvar tu reino. Niña. Si quieres recuperar lavandas, establecer contactos con los conejos quienes te tachan de maldita por extinguir sus zanahorias, tienes que cruzar el lago, llegarás a un pantano apestoso, verdoso enlamado, ahí está el sapo azul, lo besarás si les das los besos con cariño el sapo se transformara en el bello príncipe medieval llamado Ngehlot hechizado para que una hermosa doncella como tú le hiciera ver que el amor verdadero sí existe.
Y así Farfalla inició su recorrido. Volando hasta llegar al pantano:
-Croac, Croac. Wighel, Wighel.
Asqueroso, verdoso, apestoso. Pero noble e insignificante.
Tengo que besarte sapo, tengo que besarte. La bruja me dijo que si te beso serás el amor de mi vida, mi príncipe Ngehlot. Farfalla lo besó pese al enorme asco que tenia, cerró lo ojos y el sapo se convirtió en un hermoso príncipe. Farfalla dejó de ser mariposita, y se convirtió en una bella princesa. La aldea farfallandia volvió a su normalidad.
Farfalla y Ngeloth, fueron felices bailando el tango de las naturalezas infinitas bajo el mágico devenir de farfallandia.

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